¡Se acabó! ¡Ya he tenido bastante! El gregarismo me resulta insoportable. Y no creo ser el único que siente lo mismo.
Vas a un aeropuerto y te encuentras una multitud a la que parece que no le importan las colas, las esperas, el gentío, la masa…
Para algunos, volar lo tenemos que hacer por inevitable necesidad profesional. Aunque siempre puede haber otras alternativas…
¿Será posible que haya tanta gente a la que no le importe sufrir ese castigo a cambio de lo que le venden por el placer de viajar?
Viajar fue un placer y una aventura en otros tiempos ¡Qué admirados eran los pilotos y las azafatas como se ve en la película “Atrápame si puedes” de Steven Spielberg (2002)
Tomarse unas vacaciones en Kuala Lumpur en agosto puede ser un placer, según se mire…O viajar de México DF a Puerto Vallarta en temporada alta…Y presumir de haber conseguido un chollo en el precio de viaje y alojamiento para una semana en Benidorm.

La manera de sentir y de pensar nos hace diferentes los unos de los otros. La edad también nos cambia y yo nunca podría hacer, como uno de mis nietos, ¡ahorrar un año entero para ir a surfear un mes a Mentawai en Indonesia!
También he observado algo que me llama la atención. Por ejemplo ¡cómo algunos relatan a sus amigos, por Wp, su viaje de vacaciones en Senegal, fotos y vídeos incluidos.
Suena como una musiquita de ¡mira lo que yo he podido hacer y tú no!
Esa generación de envidieja combativa. Y no quiero entrar más a fondo…
En los tiempos que me ha tocado vivir ya he tenido suficientes experiencias de viajar de distintas maneras. Solo y acompañado de familia y de amigos.
Llego a la conclusión de que este Mundo nuestro es tan inabarcable que nunca jamás alcanzaría a vivirlo para sentirlo en tan bellos amaneceres de paisajes como existen.
Total: mi mejor tiempo durante noches y noches es encontrar una soledad acompañada de mí mismo, viendo en televisión alucinantes documentales que la tecnología y la ciencia audiovisual nos regala.
Siento que después de 13.800 millones de años transcurridos desde aquel “Big Bang”, a partir del cual surgió este planeta llamado Tierra, todo resulta asombroso. Su transformación de ser una bola de fuego, que brota todavía de su interior por volcanes como el Mauna Lea en Hawái, existe el verdor de una Naturaleza viva, reiterada por doquier y que la Evolución nos ha traído hasta aquí.
Montañas heladas, profundos mares, desiertos interminables, selvas animadas, pretéritas civilizaciones, adaptación a los cambios desde los primates… ¡La Vida en todas sus manifestaciones desde el principio de los tiempos!

Pienso muchas veces que el tiempo de mi vida, con la relatividad de lo que es el tiempo, significa un porcentaje tan diminuto en la inmensidad del Tiempo con mayúsculas que un cero-coma, más incontables ceros detrás ¡no sería suficiente para llenar la distancia que nos separa de la Luna…!
Y los humanos nos creemos los grandes señores del universo ¡y duramos menos que el salto de una pulga en la inmensa inmensidad universal!
Los 8.200 millones de personas que poblamos la Tierra nos seguimos moviendo de un lado a otro ¡como si pudiéramos ser ubicuos!
Además, la historia cuenta que desde siembre el ser humano aspira a ser eterno para encontrarnos en la “otra vida” con esos dioses que guardan nuestro lugar en el cielo.
En esa ambición de viajar coinciden tantos millones de personas que inundamos ciudades y pueblos hasta. En la presentación de un documental sobre Praga, el locutor informó que las grabaciones de los vídeos tuvieron que hacerse al amanecer y al anochecer porque era tanta la gente que se movía por la ciudad que hacía imposible trabajar a los equipos de filmación…
Me gusta ver los domingos en la televisión los programas de Jesús Calleja “Volando voy”. Son tan bellos los pueblos, paisajes y personas que nos enseña ¡que apetece agarrar el coche y darse un paseo por donde fluye todavía el sosiego y la cercanía y nos acoge sin el agobio de la contaminación humana.
Es un plan que no dejaré de hacer.
¡Para no seguir a Vicente, que es donde va la gente!

