¿Más «borregos» que antes?

El 3 de marzo de 2010 asisto en Barcelona a la Jornada de AECEM FECEMD sobre «Coolhunting y Web 2.0».

La dirige Víctor Gil, autor del libro «Coolhunting: El arte y la ciencia de descubrir tendencias».
Manada de ovejas
Uno de los asistentes interviene y plantea que, antes de la penetración de Facebook y de otras redes sociales, «éramos como borregos» que seguíamos lo que decían las Marcas. Ahora podemos dar nuestra opinión y conocer lo que dicen otros usuarios…

El ponente de la jornada, Víctor Gil, responde planteando una pregunta: «¿No seremos ahora más borregos que antes?»

En su interesante exposición, Víctor Gil nos había hablado de las «habilidades» que proporciona el «Coolhunting» para anticipar tendencias y explicó, muy visualmente, la diferenciación entre NOVEDAD, TENDENCIA y MODA.

Ante la cuestión de si «ahora seremos o no más borregos», hizo algunas interesantes reflexiones.

Decía Víctor Gil que los medios de comunicación tradicionales, al ser «tendenciosos», consiguieron que las redes sociales subieran en credibilidad.

Antes, los medios de comunicación, la familia, la Iglesia…, que ahora están en plena crisis, nos daban «referencias».

Ahora lo que seguimos en las redes sociales es lo que dicen «los demás», la «muchedumbre», sostenía Víctor Gil.

Pero lo que dicen «los demás» -afirmaba Gil- no es más creíble y, de hecho, la confianza en esas opiniones, está empezando a cambiar en el perfil más avanzado de usuarios de Internet.

Hay desconfianza en los blogs porque, se sabe que, algunos, reciben «contraprestaciones». Y ciertas recomendaciones que pueden seguirse en las redes, generan dudas porque también están condicionadas.

Esto hacer que, los que antes desconfiaban de las marcas, vuelven atrás.

Comentaba Víctor Gil que el fenómeno de las redes sociales «tampoco se puede afirmar que haya llegado para quedarse definitivamente».

Empieza a haber gente que se siente controlada por el «grupo» y, como pasa en la vida de los pueblos, que todos se enteran de todo, resulta oprimente.

Hay personas que se están dando de baja de su red. Algunas Webs ayudan a hacerlo…

Del individualismo hemos pasado a la sociabilidad y el «buen rollo» de las redes sociales, para algunos, ya no es apetecible.

¿Serán esos los que empiezan a sentirse «borregos»?

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LA AUSENCIA

Ausencia
La imagen de la ausencia segun Google

En «El País» del 26 de noviembre de 2007, Vicente Verdú en su columna hablaba de Internet “en pleno apogeo de lo virtual”. El título del artículo era «El extraño auge de la ausencia.»

Han transcurrido más de dos años. En este tiempo se ha producido la impresionante penetración de las redes sociales.

Leyendo ahora lo que observaba Vicente Verdú en 2007, me pregunto ¿qué ha cambiado desde entonces? Voy a reproducir algunos párrafos de aquel artículo.

«La sensación actual de ausencia -dice- se relaciona con la nueva condición de la política, la banalización del sexo, la indiferencia del arte, la trivialización general del saber…”

«El mundo de la Red, como gigantesco paradigma de nuestro tiempo, coincide con el absoluto imperio de la AUSENCIA. Los nexos personales o comerciales, las webs sociales, Google o las Wikipedia, crean el nuevo universo basado en el juicio de la muchedumbre, un saber magmático e inseguro como corresponde a la ausencia de autoridad en el conocimiento…”

«Centenares de millones de personas en Myspace, Google o Youtube, todas ellas sumándose como intangibles en el planeta de la ausencia.”

«…crece la fantasía de una felicidad basada en la variedad, la aventura simulada y la surtida composición del tiempo libre. Libre u ocioso. Desocupado o vacío.»

«Así el tiempo ausente va convirtiéndose en lo más propicio para conseguir el simulacro de un yo más o menos diferente o tuneado.»

Una visión, cuando menos, inquietante. Y una pregunta sobre lo que puede significar en algunas vidas la presencia en las redes sociales: ¿Cuánto más presentes… más ausentes?

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¿Nadie te escucha?

twitter-facebook
¿Estás o no estás?

Creo que Facebook, Twitter… y muchas otras y desconocidas redes sociales, como Mail.ru, Vkontakte.ru… y vete a saber las de los más lejanos confines de la tierra, crecen y crecen porque su profunda esencia está basada en un sentimiento muy humano: la necesidad de que te escuchen.

Los psicólogos, los psiquiatras, los confesores, los coachers… son escuchadores profesionales. Curan escuchando.

Lograr que a uno le escuchen tiene su cosa. Resultar «interesante” de escuchar es un cóctel de sabiduría, inteligencia, originalidad, creatividad, expresividad, tono, timbre, volumen… y seducción. O quizás todo sea seducción.

A veces, cantar y tocar la guitarra es eficaz para atraer la atención… Pero sólo funciona en contados momentos.

Ahora Facebook, Twetter, Xing, Linkedin, etc., etc., han puesto a nuestra disposición millones de orejitas escuchadoras.

Las redes sociales se han convertido, en cierta manera, en terapeutas del «nadiemescucha.com».

Por primera vez millones de personas tienen ¡¡¡AUDIENCIA!!! Y, además, ¡¡¡RESPUESTAS!!!

A la sordera universal que padecemos, las redes sociales han hecho la gran aportación de permitirnos «decir» sabiendo que alguien «escucha».

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