¡Mi querida botella de Coca Cola…! (Snif, Snif…)

Querida amiga de toda la vida. No sabía quien eras cuando nos presentaron por primera vez. Sería el año 1955. ¡La España de aquellos años…!En fin.

La cosa es que yo venía del cole. Era un niño con pantalón corto. Delante del portal de mi casa paró un «Austin» negro, Volante a la derecha. El conductor bajó la ventanilla. Recuerdo todavía su cara, su voz y su acento inglés.

-«Por favor. ¿Sabes si hay un garaje cerca para guardar mi coche?»

-«En la próxima calle a la derecha» -le indiqué con la mano-«Mi padre guarda allí su coche…»

El inglés volvió su cara hacia el interior del automóvil y cuando reapareció sacó su mano por la ventanilla con una botella oscura.

-«Esto es para ti. ¡Muchas gracias!»

¡Y llegué a casa con aquella botella!

¿De dónde la has sacado? ¿Quién te la ha dado? ¡A saber quienes eran los del coche! ¿Qué más te han dicho? ¿Qué será eso?..
.
Hasta que no llegó mi padre nadie tocó aquel extraño envase de cristal con un oscuro y sospechoso contenido no identificado.

Después de husmear, toquitear y tratar de entender lo que había escrito en la botella, mi familia decidió abrirla. La tía Alicia controlaba la operación. Mi madre, mi padre, y mis hermanos observaban.

-«Dame un vaso»- me dijo la tía Alicia muy severamente. Abrió la botella con extremada prudencia y después de aquel inolvidable «shiftttt» al quitar la chapa, la tía Alicia, sorprendida, alejó la botella para volver a mirar con prevención su contenido.

Sirvió un dedito del burbujeante líquido oscuro. Miró el vaso. Nos miró a todos. Y, como si fuera la víctima que, en nombre de la familia, asumía el gran sacrificio, lo probó.

¡Qué mueca de asco y desagrado! -«¡Esto es botica o algo peor!»-dijo- Y sin que nadie pronunciara palabra vació resueltamente la botella en la fregadera de la cocina.

Logré recuperar aquella botella verde de sinuosas formas y me la llevé a mi habitación.

Desde entonces me acompañó hasta que, pasados algunos años, entendí que aquel inglés me había regalado la primera Coca Cola, que NO probé, de mi vida. Luego me «adiccioné». Y continuo con la “Zero”.

¡Y la historia sigue, mi querida botella de Coca Cola!
Continúas siendo un fetiche para mí. Y…ahora, quizás, más que nunca…

Antes de ayer, sábado 27 de marzo, en «La 2» de TVE, vi un programa que me convulsionó.
Documentos TV. La noche temática: «Enroscados, la batalla del agua».

Haz click aqui para ver el video.

Cuenta el documento cómo Nestlé, Coca Cola y Pepsi entraron en el EEUU en el negocio del agua embotellada, «apropiándose» de ella y envasándola en botellas de plástico.

Los tribunales en EEUU, explicaba el documental, están atendiendo innumerables recursos jurídicos porque, además de cuestiones que afectan a la extracción misma del agua, las sustancias con las que se fabrican las botellas de plástico, pueden estar produciendo efectos cancerígenos y alteraciones en la reproducción, según sostienen rigurosos estudios científicos.

Ochenta millones de botellas se consumen ¡a diario! en EEUU y su reciclaje es un absoluto desastre.

Lo contaminan todo. Las imágenes que presentaba el documento de TVE eran sobrecogedoras. Para ser más claro, ESCANDALOSAS.

El agua embotellada en plástico, a parte de ser DOS MIL VECES MÁS CARA que el agua del grifo, no está sometida a ninguna regulación en EEUU. Y toda la publicidad que difunden, también en Europa, habla de salud, de naturaleza, de VIDA…
De la MUERTE que producen en el Planeta, a propósito del plástico de sus botellas, no dicen nada esas Marcas. Incluso no quisieron participar en el documento que emitió TVE, según constaba en los títulos de crédito.

Ya vés por qué estoy tan impresionado, mi querida botella de Coca Cola.

No me importa que, en 2008, Nestlé ingresara más de tres mil millones de dólares por las ventas de agua envasada.
No me importa que Nestlé, Coca Cola y Pepsi, según el documento de TVE, tuvieran en 2007 once mil quinientos -11.500- millones de dólares de beneficio por el agua envasada.
No me importa que las instituciones intenten, sin lograrlo, reciclar el plástico.

Solo me importa el RESPETO por la VIDA, desde el principio más ético de todos los principios, que deberían sostener las grandes y poderosas compañías. ¡Y TODO el género humano!

Mi querida botella de Coca Cola. Estoy hecho polvo.

Me había creído eso de la Responsabilidad Social Corporativa…

En fin. Concluyo, sin ir más allá:

JURO que, a partir de hoy, ninguna botella de plástico entrará en mi casa.
JURO que siempre tendré a mano una botella, a poder ser de cristal y tapón de rosca para rellenarla con agua del grifo.
JURO que volveré a recuperar tu silueta, querida botella de Coca Cola, en el frigorífico de mi casa…quitándole, incluso, el sitio a tu hermana la lata…
JURO que no compraré en las gasolineras ni en ningún otro lugar del mundo, Coca Cola en botella de plástico…aunque me esté muriendo de sed. Sé que exagero pero me entiendes.

Pero quiero dejarte un mensaje, querida amiga.

POR FAVOR: di en tu empresa que quieres seguir siendo el SIMBOLO de «La chispa de la VIDA», de «una Coca Cola y una sonrisa» de la Coca Cola unida a la FELICIDAD como en el estudio que ha dirigido Eduard Punset para tu marca…

POR FAVOR: diles que el mensaje MAS EMOCIONAL que podría tener Coca Cola, y todos sus productos, sería: ¡SE ACABÓ! NUNCA MAS EN UNA BOTELLA DE PLASTICO!

Porque a Coca Cola le gusta el mar, y los ríos, y los peces, y las focas, y las vacas pastando en los prados, y la gente sonriendo, y los bordes de las carreteras con amapolas en mayo…y todas esas cosas que hacen hermoso el VIVIR.

Mi querida botella de Coca Cola, amiga de toda la vida. ¡Gracias por pasar el mensaje!
Siempre serás mi amiga inolvidable.

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¡Ha llegado la hora de la verdad de la «Ley antidescargas!

Este es sólo el principio: La ley de Economía Sostenible, aprobada por el Consejo de Ministros, tiene que seguir el camino inevitable de su tramitación parlamentaria, de la redacción del reglamento, etc., etc…

¡Ahora es cuando llega la hora de la verdad! ¡Ahora es cuando la Ley empezará a tomar forma definitiva!

¡Es el momento de las enmiendas, de que los “representantes del pueblo”, trabajen, se reúnan en comisiones, oigan los informes de juristas, reciban la «presión» de los lobbys, de los internautas, de los medios de comunicación, de los que se dicen expertos, de los menos expertos…!

Parlamento español

Y, finalmente, después de negociar y pactar los unos con los otros, Sus Señorías tendrán que VOTAR y dar así el espaldarazo definitivo a lo que será la Ley, con todo lo que incluye.

Ha empezado la cuenta atrás.

En 1992, las empresas españolas, sufrimos el impacto de la LORTAD (Ley Orgánica de Regulación del Tratamiento Automatizado de los Datos de Carácter Personal).

Fue la trasposición MÁS DURA de una Directiva que afectaba a todos los miembros de la Unión.

En España, aquella Ley contenía como un mensaje subliminal de «os vais a enterar». ¡Y vaya si nos enteramos!

La Ley venía a “castigar» la utilización de listas ilegales y los envíos de publicidad a direcciones obtenidas por medios fraudulentos. Sí es cierto que, en aquel momento, entre otros posibles desmanes, se «comerciaba» con el Censo, sólo asequible a los Partidos Políticos…

¿Cuáles fueron las consecuencias? Pues que pagaron justos por pecadores, imponiéndose sanciones tremendas, por ejemplo, por errores en una dirección o cosas parecidas.

Cualquier sobre con tu nombre era sospechoso. -«¿De dónde habrán sacado mi dirección? ¿Por qué me envían a mi esto? ¿Quién les ha dado mis datos? ¿Qué saben de mí?”…

¡Daba miedo recibir una carta…! ¡Y daba miedo utilizar una lista por muy segura que pareciera…!

La Fecemd ha trabajado durante dieciocho años (¡y sigue trabajando!) para hacer PREDECIBLE a las empresas lo que desde la Agencia de Protección de datos y la Audiencia Nacional resultaba IMPREDECIBLE. Reuniones, propuestas, encuentros… incluso con TODOS los grupos parlamentarios.

Con la Ley “Sinde”, siento en el estómago la misma sensación angustiosa de todos estos años amenazados por la LORTAD.

Si lo que pretendía la LORTAD era un «escarmiento total», afirmo que lo consiguió.

Ahora hay otra revolución en marcha y es la que va a afectar al SPAM telefónico. ¡Acaba de empezar! En su desarrollo también ha estado presente la Fecemd.

¿Qué va a ocurrir con la nueva Ley de Economía Sostenible?

Ha llegado el momento de comenzar, una vez más, el trabajo SILENCIOSO Y PERSISTENTE de Fecemd, que, como dice el artículo de Ramón Muñoz en “El País” del sábado 20 de marzo, será «LA NUEVA PATRONAL QUE DEFENDERÁ LOS INTERESES DE LAS EMPRESAS EN INTERNET».

Lo que hay que defender es lo LEGÍTIMO, lo JUSTO, lo PRUDENTE, lo RAZONABLE, lo que TIENE SENTIDO, lo que INTERESA a EMPRESAS Y USUARIOS, lo que es NATURAL, lo que la DEMOCRACIA exige, lo que los DERECHOS obligan, lo que INTERNET tiene que ser para TODOS…

Lo que digamos en este y en otros blogs tiene poca o ninguna relevancia. Ahora hay que hacer el trabajo que hay que hacer pero sin ruido…

ES la hora del POCO RUIDO Y MUCHAS NUECES.

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¡¡¡¡Saturación!!!

Somos humanos e invasivos. Nos apoderamos de los espacios, lo llenamos todo, lo machacamos todo, lo polucionamos todo, abusamos de todo.
spam
Observa el mundo. Recuerda la historia. Verás que nuestra avidez ha sido y es irrefrenable, lo que quiere decir que no tiene freno.

Piensa en TVE sin publicidad. ¡Ese sí ha sido un gran frenazo! A grandes males grandes remedios. Hemos pasado de la saturación al sanseacabó. ¿La consecuencia? El aumento brutal de la audiencia de La1 producida por el «yanopuedomásdetantoanuncio» de las demás cadenas.

«Esta comunidad no admite publicidad en los buzones». Lo leemos en los portales de muchas, muchísimas casas de nuestras ciudades.

Y llegó la Ley Orgánica de Regulación del Tratamiento Automatizado de los Datos de Carácter Personal, la LORTAD de 1992. Y dejó temblando al marketing directo que sufre todavía las consecuencias del masivo abuso por parte de desaprensivos de listas ilegales.

Le siguió la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, la LSSI, que intentaba controlar el envío de emails, sms, etc., solicitando el consentimiento.

Y vinieron las Listas Robinson para los que quieren borrarse de recibir publicidad. Y la “Normativa de Telecomunicaciones”, que regula cómo y a quién se pueden enviar mensajes. Y la “Ley de Competencia desleal”, llamada la ley “contra el SPAM telefónico” aunque también regula envíos por correo postal, emails, sms…

Ahora tenemos en pleno debate la nueva” ley de Economía sostenible” que, entre otras cosas, intenta frenar la “piratería” en Internet…

¡Y seguirán cayendo sobre nosotros desde Bruselas nuevas directivas europeas para su transposición a nuestra legislación…! Pero ni todo eso frena nuestra irrefrenable ansiedad de invadirlo todo.

Tengo grabado en mi mente lo que me dijo en 1996 el presidente de una gran compañía europea: -«La idea es copar el mercado saturándolo con nuestra presencia…». ¡Tremendo!

Hay cosas que van dejando de funcionar ellas solitas, ayudadas, simplemente, por la SATURACIÓN. Por ejemplo el email marketing que, de índices de apertura del 70% ¡y más! hemos caído a 10 y 12 por ciento…

Los emails ya no sólo saturan nuestras cuentas de correo si no que inundan de un creciente cabreo a clientes y usuarios. Y para añadir más leña al fuego, hemos dejado que nuestra presencia en las redes sociales nos llene el correo de más mensajes.

Empieza a ser difícil disponer de tiempo y paciencia para leerlos y digerirlos.

De verdad: ¿todavía hay alguien, con cierta experiencia en marketing, comunicación y otras ciencias de la vida, que piense con certeza que el fenómeno de la saturación no va a afectar también a Facebook y etcétera? Quien lo piense, por favor, que lo deje por escrito.

Yo sostengo que es otra irrefrenable SATURACIÓN que se cierne sobre nosotros.

De nuevo la tecnología, como siempre, nos mudará hacia otros entornos en los que reinventaremos usos y costumbres agotados de tanto usarlos. O abusarlos.

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